Cultura o Estrategia?
Hace unos meses, en una jornada de difusión de la Planificación Estratégica, nos hicieron la siguiente pregunta ¿Qué es más importante, la Estrategia o la Cultura de una organización? La gran mayoría respondió que la Estrategia era lo más relevante, y unos pocos (entre ellos yo) respondió que era la Cultura. Hace unos días, esa pregunta volvió a aparecer en mi cabeza y me hizo reflexionar al respecto. Mi conclusión, mirando en retrospectiva, es que ambos estábamos equivocados, la Cultura no es lo más importante, pero tampoco lo es la Estrategia, es decir, ninguna por sí sola puede serlo.
Entonces, ¿Qué rol juega cada una de ellas en el desempeño de una organización? En mi opinión, la Estrategia es lo que permite obtener resultados en corto-mediano plazo, mientras que la Cultura, es la que permite mantener esos resultados en el largo plazo, es decir, hacerlos sostenibles.
¿Qué me hace pensar lo anterior? Creo que las estrategias pueden ser transferibles entre organizaciones. Si bien no es simple, transferir una estrategia de una compañía a otra, es posible si se toman algunos funcionarios clave de una compañía “donante” (personas que hayan participado del desarrollo e implementación de una o más estrategias exitosas) y se colocan en cargos de alta responsabilidad de la compañía “receptora”. Lo anterior, justifica la existencia de empresas de consultoría o asesoría, que acompañan a las organizaciones en la definición, desarrollo e implementación de sus estrategias y que, de algún modo, evitan a las organizaciones el tener que integrar definitivamente a esas personas claves en su estructura organizacional.
Por otro lado, transferir la cultura no es tan simple. La razón principal, los cambios culturales toman tiempo, y es muy probable que no se vean cambios significativos en el corto plazo, por lo que muchas organizaciones sucumbirán en las primeras etapas del cambio cultural. Existen bastantes ejemplos de ejecutivos top que desarrollaron una cultura organizacional exitosa en una compañía, pero que fueron incapaces de replicarlas al cambiarse a otra. ¿Por qué pasa eso? Porque la cultura no es un framework que se toma y se aplica a una compañía, al depender de las personas, requiere que se logre el compromiso, requiere que a las personas les haga sentido.
En nuestro país vemos como estas visiones de Estrategia o Cultura entran constantemente en conflicto. En los últimos cuatro gobiernos podemos ver, cómo aquellos con inclinación más hacia la derecha tienden a dar más importancia a la Estrategia, mientras que los con mayor inclinación a la izquierda, tienden a dar más importancia a la Cultura (Apoyada principalmente por el surgimiento de un liderazgo carismático). En mi opinión, estrategia sin cultura es tecnocracia, y cultura sin estrategia, es demagogia.
Mi conclusión es que, así como nuestro cerebro tiene dos hemisferios (uno que es eminentemente racional y otro que es principalmente emocional-intuitivo), las organizaciones tienen su estrategia y su cultura. Para cualquier persona que conozca básicamente cómo funciona el cerebro humano, sería impensable decir que un hemisferio es más importante que el otro, es evidente que ambos son complementarios, aunque su nivel de importancia relativa para una persona podría variar en función de las circunstancias. En las organizaciones pasa exactamente lo mismo, si se quieren conseguir resultados sostenibles en el tiempo, estrategia y cultura deben trabajar de la mano, pues de otra forma, el resultado más probable en el largo plazo es uno solo, el fracaso.
Y ustedes, qué opinan? Déjenme sus comentarios para que podamos seguir conversando de este tema. Saludos
MBA Graduate and Mechanical-Industrial Engineer with deep product engineering expertise in the automotive sector
6 añosExcelente tema y reflexión Julio. Solo agrego algunas consideraciones. La estrategia debe ser corto, mediano y largo plazo (no debiera considerarse a la estrategia algo únicamente como corto plazo y la cultura algo como largo plazo). Ambas, estrategia y cultura deben construirse para potenciar a las organizaciones a un alto desempeño. Las estrategias de corto plazo (y la cultura organizacional) deben deben ser “escalones” que aunados a las estrategias de mediano y largo plazo evolucionen la organización a un nuevo estado, mejor que el inicial. Si, las estrategias conducen al logro de objetivos y resultados, entonces la cultura como tal puede ser considerada también una estrategia, sin duda una estrategia que siente las bases para la identidad de la organización, para dimensionar los valores que esa organización aprecia y dentro de los cuales sus miembros quieren operar. Yo conozco organizaciones con estrategias de negocio muy buenas y con estrategias de cultura organizacional pobres, también he conocido lo contrario, y en ambos casos he encontrado que algunas han ido a banca rota y otras operan con márgenes de rentabilidad aceptables. Y aunque la rentabilidad depende de varias cosas comparto tu conclusión, las organizaciones...