¿Es la microgestión un obstáculo para el desarrollo del liderazgo eficaz en las organizaciones?

¿Es la microgestión un obstáculo para el desarrollo del liderazgo eficaz en las organizaciones?

La respuesta es sí. La microgestión, aunque a menudo es un hábito inconsciente, puede obstaculizar significativamente el desarrollo de habilidades de liderazgo sólidas. Desde mi experiencia como psicólogo organizacional, he observado cómo este estilo de liderazgo minucioso puede minar la confianza de los empleados, desalentar la creatividad y la iniciativa, y en última instancia, obstaculizar el crecimiento tanto individual como organizacional.

La microgestión refleja un bajo desarrollo de habilidades de liderazgo por varias razones fundamentales. En primer lugar, muestra una falta de confianza en el equipo, lo que puede resultar en empleados desmotivados y con poca autonomía. Además, la microgestión tiende a desviar la atención del líder de las tareas estratégicas y de alto nivel, lo que limita su capacidad para pensar de manera holística y planificar a largo plazo. Finalmente, este enfoque excesivo en los detalles puede dificultar la delegación efectiva y el desarrollo de las habilidades de los miembros del equipo.

Veamos algunas ideas para evitar la microgestión (desde la perspectiva de los líderes)

  1. Los líderes deben trabajar activamente en construir relaciones sólidas con sus equipos, demostrando confianza en sus habilidades y capacidades. Esto implica otorgar autonomía y responsabilidad, y estar disponible para brindar apoyo y orientación cuando sea necesario.
  2. Es fundamental establecer expectativas claras desde el principio, tanto en términos de resultados esperados como de los niveles de autonomía y responsabilidad de cada miembro del equipo. Esto ayuda a evitar la necesidad de microgestionar cada paso del proceso.
  3. Los líderes deben aprender a delegar eficazmente, identificando las fortalezas individuales de los miembros del equipo y asignando tareas en consecuencia. Esto no solo alivia la carga de trabajo del líder, sino que también empodera a los empleados y fomenta su crecimiento y desarrollo profesional.
  4. Los líderes deben promover una cultura organizacional que valore la experimentación, el aprendizaje continuo y la innovación. Esto requiere aceptar y aprender de los errores, en lugar de castigarlos, y alentar la colaboración y el intercambio de ideas dentro del equipo.

La microgestión no solo es contraproducente para el desarrollo del liderazgo, sino que también puede ser perjudicial para el éxito a largo plazo de una organización. Al adoptar un enfoque más centrado en la confianza, la claridad, la delegación y el aprendizaje, los líderes pueden cultivar un entorno donde florezcan tanto las habilidades de liderazgo como el potencial de sus equipos.


Ps. Kurt Goldman, MBA

TLT Consulting

www.tltconsulting.cl

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