Hay tres cosas a las que no consigo acostumbrarme
1: No saber decir NO. No encaja, no me interesa, gracias.
Durante los últimos 25 años he entregado muchísimas propuestas a petición de posibles clientes (empresas) o posibles colaboradores. En muchos casos, después de prepararlos durante horas y entregarlos…silencio total. Oeps, ¿lo he hecho mal? ¿No he entendido bien el objetivo? ¿Por qué no dicen nada?
Me parece una falta de respeto por parte del -posible-cliente/empresa colaboradora y una perdida de tiempo y eficacia. Decir gracias, pero no encaja, o tenemos una opción mejor, es 100% aceptable (no pasa nada) y ahorraría mucho tiempo de seguimiento inútil. Peor es cuando llamas y te dicen, si, si, nos interesa mucho, perfecto, lo estamos valorando y te diremos algo pronto. Después…..silencio. ¿Perdón? ¿Qué dice esto sobre la cultura en una empresa en estos tiempos de agilidad, eficacia, rapidez y colaboración? Creo que mucho, y no muy bueno.
“La claridad y la honestidad no duelen, son un valor y crean respeto. En cualquier ámbito. Ser claro y directo, sin florituras y bonitas palabras, nos hace avanzar con más rapidez y eficacia”
2: Hablar mucho y escuchar poco
He participado en muchas tertulias donde todos hablan a la vez. Nadie escucha, porque escuchar y pensar, analizando lo que ha dicho el otro, es imposible. No hay tiempo, tienes que postularte. También parece que a muchos participantes no les interesa mucho escuchar. Interrumpen constantemente para dejar ver que excelentes son, ¡Qué horror! Y si no gritas tú también, claro, confirmando tu propia postura, parece que no existes. Y es justamente al revés: si tu argumento necesita volumen, gritos e interrupciones, probablemente no tiene suficiente fuerza por sí mismo. Cada día vemos esta realidad también en televisión.
Me acuerdo una situación en una empresa. El CEO me preguntaba directamente, ¿Peter, qué hacemos con este directivo? Pensaba, analizaba la situación, consciente de mi enorme responsabilidad. Tomé mi tiempo. Mi colega me presionaba, ¡¡Peter dile algo!! Error. Muchos temas necesitan reflexión. Las respuestas rápidas y tácticas no nos sirven. También eso es un tema de respeto. Respeto hacía el otro, incluso cuando no compartes su postura. Cada opinión merece análisis y reflexión y una respuesta medida. En la empresa y también en tertulias.
“Si no tienes tiempo para analizar y reflexionar, mejor callar en vez de decir tonterías”
3: No entender que un competidor puede ser un aliado. Y pensar que hablar mal de tu competidor, te hará más grande a ti mismo.
Lo veo constantemente en mi entorno (coaches, formadores, consultores, domadores) y refleja una forma de pensar y trabajar sin visión. Defender tu propia parcela con dientes y uñas te hace pequeño, siempre. Machacar a los demás, también. Sólo se crea movimiento y nuevas propuestas uniendo capacidades y experiencias. El mercado se mueve. Nosotros tenemos que movernos también: colaboración, compartir, soñar y crecer juntos como profesionales, con propuestas innovadores y potentes.
“Unir fuerzas hace avanzar el mundo, la fragmentación nos hace vulnerables”
La falta de respeto mutuo, y sobre todo una falta de visión y de colaboración son frenos importantes para poder avanzar.
Peter van Dommele, HorseCoach, Consultant, Sociologist, MBTI
www.canfrisia.com