Nuevos tiempos y de qué hablamos cuando hablamos de innovación en pagos empresariales
En estos tiempos de introspección y responsabilidad hay un tema que insistentemente me ronda la cabeza: cuando las empresas que nos dedicamos a las soluciones de Supply Chain Finance hablamos de innovación en finanzas, ¿hasta qué punto estamos siendo rigurosos en el uso de este término? Trataré de explicarme.
Para ello, resulta oportuno retroceder al año 2012. En Octubre de aquel año, el Primer Ministro David Cameron anunció la firma de un acuerdo con empresas como Boeing BP, HP, IBM, Marks&Spencer, Rolls Royce, Siemens, Vodafone… y otras 27 compañías líderes en el Reino Unido para impulsar la obtención de financiación asequible a decenas de miles de empresas. Concretamente a las integrantes de la cadena de suministro de estas grandes multinacionales que, teniendo necesidades de financiar su capital de trabajo (componente más importante del esquema de financiación de las PYMEs) al tener generalmente peores calificaciones crediticias, sufrían un mayor coste de acceso al crédito.
¿El objetivo? La incentivación del empleo para ayudar a estos proveedoras de productos y servicios (con proyectos viables pero, como hemos dicho, con dificultad de acceso a financiación) y por tanto a la sociedad en su conjunto, a salir adelante manteniendo así miles de empleos.
¿El instrumento? Pues ni más ni menos que las soluciones de Supply Chain Finance, promoviendo medidas concretas para implantarlas o incentivar su uso. El Gobierno entendía que de esta forma innovadora, serían las grandes compañías quienes facilitasen acceso al crédito a las pequeñas, mejorando así su flujo de caja a un coste más asequible para las segundas. El objetivo de esta estrategia empresarial no es otro que asegurar su abastecimiento estratégico a través de la estabilidad de la cadena de suministro, de ahí que el SCF también materializaría su apoyo explícito a los integrantes de dichas cadenas.
La solución que se planteaba entonces se limitaba a la intermediación bancaria, de modo que eran los bancos los que, al ser notificados de que una factura había sido aprobada, ofrecían un anticipo al proveedor hasta que, al vencimiento, la factura fuera finalmente pagada a la entidad por la gran empresa. La Asociación de Banqueros Británicos también fue explícita en el apoyo de la economía del Reino Unido a través de esta iniciativa, que podía ofrecer tasas más bajas a los proveedores tener en cuenta la calidad o clasificación crediticia de sus clientes.
El apoyo del Gobierno a este sistema incluía un programa de garantías para financiación bancaria destinada a más de 18.000 PYMEs, así como apoyo a inversiones en capital riesgo y ventajas impositivas. Y algo muy importante tanto desde el punto de vista económico como de mensaje al mercado: la puesta en circulación de hasta £ 20 mil millones de libras, de las que hasta 800 millones de libras de crédito nuevo irían destinados a alrededor de 4.500 empresas farmacéuticas comunitarias, es decir, a pagos del propio Gobierno de Inglaterra a través de su sistema nacional de salud, el prestigioso NHS, para que dichas farmacias pudieran, a su vez, atender sus obligaciones de pago a proveedores.
Adicionalmente, en este marco se puso en marcha una “Taskforce” o Grupo de trabajo Breedon. Denominado así porque fue Tim Breedon, CEO de Legal & General plc), quien fue comisionado por el Gobierno para reunir a la industria, inversores y asesores para examinar la variedad de fuentes de financiación alternativas y sostenibles (es decir, préstamos no bancarios para PYMEs) y proporcionar ideas y evidencias sobre el aumento de la gama de dichas fuentes. Si bien entonces los préstamos bancarios eran, con diferencia, la principal y mayor fuente de financiación externa utilizadas por las empresas, el Grupo de trabajo determinó la existencia de un potencial significativo para desarrollar oferta y demanda de crédito no bancario, de forma alineada con el panorama financiero que se estaba dibujando en países como Estados Unidos. Y el Supply Chain Finance o SCF fue recomendado por dicho Grupo de trabajo Breedon como una de esas vías alternativas de préstamos no bancarios. Entre sus conclusiones se estableció también alentar a las grandes empresas a apoyar a las empresas más pequeñas mediante buenas prácticas de pronto pago y uso del descuento de facturas.
Impulsar el uso de la financiación de la cadena de suministro a través del SCF es una forma innovadora de facilitar el acceso a fondos para PYMEs y grandes empresas
En resumen, hace ya ocho años Inglaterra constató que impulsar el uso de la financiación de la cadena de suministro a través del SCF es una forma innovadora de facilitar el acceso a fondos. Necesidad básica para PYMEs pero también para grandes empresas proveedoras de otras compañías interesadas en mejorar sus condiciones de cobro y sus ratios financieras, fundamentalmente el periodo medio de cobro o DPI.
La innovación de la que hoy hacemos gala cuando hablamos de Supply Chain Finance procede de otros enfoques complementarios a los que, visto lo anterior, ya podemos calificar como tradicionales. En el caso de BilliB, enumeramos algunos:
- El uso del dinero electrónico en entornos B2B para proporcionar un entorno propio de liquidación de pagos instantáneos, gratuitos y trazables
- La posibilidad de incorporar los pagos con tesorería en la plataforma para empresas sin necesidades de líneas de financiación para pagos, convirtiendo el proyecto en una fuente de generación de EBITDA para el pagador
- Un modelo de negocio 100% a éxito que evidencia nuestra confianza en el éxito de cada implantación, en empresas de todo tipo, sector y tamaño, y también el compromiso de nuestra implicación en la puesta en marcha y soporte al proyecto
- La completa adaptación a las características particulares de los acuerdos comerciales en nuestro país, así como a la fiscalidad española
- La falta de barreras económicas, jurídicas y tecnológicas para el alta u onboarding de los proveedores en la plataforma, barrera muy importante en las soluciones convencionales de SCF que requieren a estos la firma de un contrato. En BilliB solo es necesario que acepten los Términos de Uso de nuestra web, y su único coste es el descuento aceptado o, en el caso de integración de líneas de financiación del pagador, la comisión bancaria pactada con éste
A esta crisis sanitaria sucederá una nueva crisis económica, y es un momento especialmente crucial para adoptar nuevas y buenas prácticas por parte de las organizaciones que quieran hacer patente su responsabilidad social financiera. Pero tras la crisis, antes o después el nuevo ciclo económico traerá un crecimiento en la demanda de financiación derivada de la recuperación de la economía. La existencia de oferta de fuentes alternativas de financiación podrá prevenir futuras restricciones en la disponibilidad de créditos que generarían una brecha financiera para las empresas. Y quién mejor que las empresas solventes para dar un paso al frente, con la garantía de que van a hacerlo de forma sostenible y rentable.
Desde nuestra responsabilidad con la sociedad seguiremos trabajando para establecer nuevas vías innovadoras para el retorno de la confianza empresarial y con ella, el crecimiento económico. Porque entendemos que hay formas de hacer mejor las cosas. Porque somos y buscamos BilliBers… ¿tú lo eres?