Oiga, usted no me gusta...

Oiga, usted no me gusta...

Si la gente que transita por el mundo de los negocios se diera cuenta del tremendo poder de la primera impresión (también llamada Efecto de Primacía), trataría de cuidarla más.

La primera impresión es la imagen que nos formamos de alguien entre los primeros 5 segundos a 5 minutos de contacto relacional. Me gusta decir que es una huella mental, porque al fin y al cabo, esa imagen nueva de algo o alguien va a parar derecho y sin escalas al cerebro, formando una neurona blindada a cualquier otra idea que contradiga la imagen original.

Pongo un ejemplo. En el colegio siempre había "un burro" -mote cariñoso para quien no aprendía ni a palos- y el profesor lo sabía muy bien. Un día, el susodicho estudia y se saca una nota brillante. ¿Qué dice el profesor? "¡Se copió!" Luego, el docente lo encierra solo en un aula y le pide que haga de nuevo el examen… y otra vez "el burro" brilla por su inusual sabiduría. ¿Qué piensa el profesor? "¿Cómo se estará copiando???" No es que el profesor sea desconfiado. Es que el resultado del examen no coincide con la primera impresión que tiene del alumno. Y todo lo que contradiga -para bien o mal- la primera impresión… rebota en esa neurona blindada.

Ahora que tenemos clara la idea, y con la intención de que usted cuide la primera impresión en el mundo de los negocios, van algunos puntos que pesan en la primera imagen positiva:

- El trato que usted dispensa a los demás.

- El saludo oral y físico (estrechar la mano).

- Su vestimenta.

- La higiene personal.

- El conocimiento de su oficio o actividad.

- Su capacidad para comunicarse (oral, escrita y gestual).

- Ideas que tenga y exprese sobre religión, política y sexo.

- El contacto visual.

- El rictus, etc.

De todos los puntos antes mencionados, a mi entender, el que se lleva el premio mayor es el rictus. Esta palabra latina define así al gesto fijo o temporario del rostro que manifiesta un estado de ánimo (por ejemplo: Si a uno lo pescan en alguna infidelidad seguro que pone cara de "yo no fui"). ¿Por qué es tan importante el estado de ánimo expresado en el rostro? Porque es el primer contacto con alguien. Y depende de ello -no estoy hablando de belleza- la otra persona buscará o no una forma determinada de relacionarse con usted.

También en el campo empresarial, la vida es como un espejo: Recibirá lo mismo que transmita. Piénselo.

Por PEDRO CABRERA

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